Exposición de pinturas en Galeries Bennàssar. Del 19 de abril al 15 de mayo de 2008













Diego Arango, es uno de los primeros artistas que conocí al iniciar mi estancia en la Isla, cuando él y su familia vivían en Galilea, de Mallorca. Comprendí enseguida que me hallaba ante un artista muy profesional, sin recovecos, con un rostro sereno y una mirada intensa Diego Arango asumía la condición de artista sin vanagloria alguna y con una gran sinceridad, que desprendía toda su imagen y sus actitudes.
El imaginario mundo celestial de Diego Arango se componía de barcos de una o tres chimeneas que humeaban con fuerza, pequeñas construcciones de matiz ingenua que eran los puentes de mando. Banderas y trazos que nos evocaban, todos, elementos poéticos que no restaba fuerza a las composiciones.
Los colores utilizados mayoritariamente por el artista eran el blanco y el azul en un repertorio de diferentes intensidades. Una obra que subyugaba por la nitidez de los pensamientos, que los provocaban sus cielos blancos o azules donde paseaban pájaros de formas muy imaginativas y esquemáticas.
El tiempo pasó y Diego Arango tomó conciencia de otras realidades, siguiendo un discurso que a pesar de ser nuevo resultaba coherente con las etapas anteriores, los colores dejaban de ser de gammas suaves para dar paso a los colores rojo y amarillo al azul y al verde y de manera especial el negro que anteriormente no aparecía demasiado.
La serie “Rotos“, es la que podemos admirar actualmente, tiene diversos temas, desde las manos en las que aparecen las rayas de vivencias astrológicas hasta diferentes maneras de plasmar algunas “odaliscas” y el tema del circo mostrado desde diferentes ópticas, como los títeres o los equilibristas, los trapecistas o las plateas de sillas vacías y desordenadas, al terminar la función.
En las obras con predominio del negro como las manos y las “odaliscas”, especialmente en las primeras tiene un importante valor el collage, especialmente los naipes que podemos apreciar entre las capas de pintura de diferentes colores y en el fondo el negro. En otros casos el fondo es de color claro y los personajes como las “odaliscas” o los equilibristas, consiguen contorneos en los que resulta difícil apreciar la cabeza entre los brazos, o las piernas del resto de la forma. Si las manos juegan un gran papel en esta producción, también lo hacen las redes que como una piel de cobertura envuelven otros trazos como un fondo marino o el esquema de un pié humano. Estas redes, también sugieren el abrazo de elementos, desde el papel de periódico, hasta el papel fino de diferentes colores, los naipes y algunas pinturas con diversas capas de material pictórico. El papel de cebolla blanco pegado en algunos fondos permite intuir la pintura que se halla debajo.
Cabe decir que el tema del circo y el ambiente circense ha inspirado a muchos artistas por la variedad de situaciones y vivencias que se encuentran en él. Desde Toulouse Lautrec a Degás y de este a Picasso por nombrar algunos, el circo ha nutrido la imaginación de muchos artistas y es ahora que tenemos la posibilidad de conocer el interior del circo creado por Diego Arango que nos resulta rotundo por los planteamientos asumidos y a la vez muy poético.
María José Corominas
Medellín, Colombia, 1946. Estudios de Arquitectura en la Universidad Nacional de Medellín (Colombia). Actividad profesional como profesor del Departamento de Artes de la Universidad Nacional de Medellín. En 1987 estudios suplementarios de grabado, con una beca otorgada por el Gobierno Colombiano en la Universidad Complutense Madrid.
Desde 1988 Diego Arango Arango vive y ejerce como artista en la isla de Mallorca.
Diego Arango Arango, "Rotos"
Exposición de pinturas en la Galería Bennàssar de Pollença
Del 19 de abril al 15 de mayo de 2008